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En 1814 se convierte en coronel y desde 1816 participa en el repliegue del ejército libertador en los llanos, si bien dura poco en la comandancia de este ejército debido a la resistencia de los soldados llaneros a ser dirigidos por un militar ajeno a la región y que previamente había rechazado por considerarse incompetente para dirigir a los llaneros rebeldes a la disciplina militar. Pero entonces de acuerdo con el nombramiento de Páez enterró su espada en el suelo, declaró que prefería morir con ella enterrada antes que consentir que el nombramiento no fuera hecho adecuadamente y se ganó cierto respeto que también ganaría luchando al lado de Páez. Fue comandante de la segunda brigada de caballería, venciendo en El Yagual donde fue crucial, cargó violentamente y también lucharía lanza en mano en la campaña de los Llanos. En 1818 es ascendido a general de brigada, y con experiencia como oficial de Estado Mayor y comandante, mandando entre otros los batallones "Piar", "Apure" y "Bajo Caroní", la 2a brigada de caballería o la 1a división de línea del Bajo Caroní se le encomienda reorganizar las fuerzas en Casanare para la ofensiva final. En 1819 después de acciones como Termopilas de Paya, Pantano de Vargas o Gámeza, donde fue herido al frente de las tropas, y el cruce de Pisba, con su ejército fue la pieza definitiva en el triunfo de Bolívar en la Batalla de Boyacá. Vice Presidencia de la GRAN COLOMBIA
Nada más alejado del sentimiento de mezquindad que tanto entonces como hoy se ha querido endilgar al Arquitecto de la República. Finalmente los apoyos económicos y militares que Bolívar le solicitaba para la campaña de liberación del Perú terminaron llegando a pesar de las necesidades, la economía o la amenaza de la Santa Alianza y obteniendo la aprobación legislativa, sin la cual la independencia de América siempre estaría en riesgo como él mismo declaró al Congreso. Es interesante observar el gobierno, la administración y el estado. Y además de improvisar y exigir recursos para hacer la guerra al tiempo que reconstruía el país, llegando a escribirle a Bolívar que "hoy me he convertido en Arismendi", y Joaquín Tamayo sostiene que "Para darnos cuenta de la magnitud de la obra santanderista, basta examinar las circunstancias pecuniarias de la Nueva Granada en 1820: el desagrado de sus habitantes a pagar la campaña de Venezuela. El Ejército Libertador se cubría de gloria, mas esa sucesión de triunfos fue posible porque había en el gobierno un hombre lo suficientemente poderoso para satisfacer exigentes necesidades, cobrar los impuestos, y a mano fuerte -llegado el caso- sacar de donde no existía 10 o 20 mil pesos para alimentar a los guerreros. Se ha dicho que Santander fue el burócrata perfecto, mezquino y avaro, pero se olvida que la guerra de la Independencia se hizo como todas las guerras del universo, con dinero, y nada más difícil que convencer a los contribuyentes [ ] No se engañó Santander respecto a los santafereños. Jamás le perdonaron que tomara sus onzas para vestir al Ejército Libertador, y fue tal su odio, que todavía a fines del siglo XIX le cubrieron de agravios los descendientes remotos de esos comerciantes de Santa Fe", en esta vicepresidencia sostuvo enfrentamientos desde su pasquín El Patriota con Antonio Nariño y su pasquín Los Toros de Fucha lo que puso a prueba al Hombre de las leyes frente a la libertad de prensa ejercida por El Precursor. Durante esa época fue acusado duramente de colaboración en un desfalco a la nación, particularmente por el empréstito obtenido del gobierno británico con una larga historia detrás desastrosa para la deuda externa. A diferencia de años posteriores, el periodismo no sería peligroso de ejercer, toda vez que Santander consideraba la Libertad de Imprenta como puntal de la democracia republicana. La noche septembrina Siempre se le vinculó con el asesinato de Antonio José de Sucre y con la conspiración que pretendió la muerte de Bolívar. Para cuando fue asesinado Sucre, Santander ya se encontraba exiliado en Europa, a donde partió desde los calabozos de Bocachica en Cartagena en 1829; además, convenía más su muerte al General Juan José Flórez, por cuanto le representaba una amenaza a sus ambiciones presidenciales en Ecuador. En el caso de la Conspiración Septembrina, no sólo nunca se le demostró participación a Santander en el crimen, sino que además fue objeto de un juicio sumario en el que, entre otras irregularidades, se le violó su debido proceso, se le negó tanto la posibilidad de un abogado de oficio como de contratar uno privado, y para completar se nombró a su peor enemigo político como juez "imparcial" (Rafael Urdaneta), Ministro del Interior de la época. Sólo hasta después de la muerte de Simón Bolívar, se pudo conocer en su totalidad el Proceso, en el que se comprueban estas y otras injusticias contra el Hombre de las Leyes.
De haber sido Santander el cerebro del atentado a Bolívar, habría aprovechado para salir del país y ponerse a cubierto si "algo salía mal". Incluso salvó a Bolívar de morir asesinado en al menos dos ocasiones, una de ellas en el Teatro Coliseo de Bogotá (hoy Teatro Colón de Bogotá), y la otra precisamente el 21 de septiembre, cuando estando el Libertador en Soacha, el Héroe le impidió al belicoso Pedro Carujo llevar a término tan nefando propósito. Santander, como cabeza de la oposición, deseaba restablecer el orden constitucional que Bolívar había quebrado al convertirse en Dictador, pero no usando la violencia sino el movimiento popular pacífico. Tan seguro estaba Santander de su inocencia en los hechos del 25 de septiembre, que voluntariamente se presentó a descargos, luego de lo cual fue apresado y confinado a la Biblioteca Nacional. Se ha creído erróneamente que la conspiración fue organizada por liberales neogranadinos. Lo cierto es que entre aquellos se encontraba el que sería uno de los fundadores del Partido Conservador Colombiano, Mariano Ospina Rodríguez, y por supuesto el coronel Pedro Carujo, principal dirigente en el atentado y quien personalmente iba a la cabeza del grupo de al menos 20 hombres que ingresó aquella noche al Palacio de San Carlos buscando la cabeza del Libertador. De manera que el trasfondo político de esta celada, organizada básicamente en su mayoría por jóvenes estudiantes, era mucho más complejo. Crisis con Bolívar Frente al sector civilista que Santander representaba surgió un sector militarista, renuente a aceptar los formalismos constitucionales y legales y temerosos de que el poder jurídico se sobrepusiera al heroísmo militar, en especial el representado por Bolívar. Entonces se formaron los bandos santanderista o civilista y bolivariano o militarista, lo que distanció cada vez más a los dos líderes. Pero lo que sobre todo los distanció, además de la acusación de robarse el empréstito solicitado a Inglaterra hecha indirectamente jugando tresillo, fueron los hechos a partir de La Cosiata tanto a nivel político como personal.
Educación Pública La principal preocupación y obsesión de Santander fue la educación pública, pues consideraba que había sido la razón de ser de la revolución y que una nación en formación necesitaba primordialmente hombres capaces de sacarla adelante, y para fortalecerla creó los llamados colegios santanderinos, dedicados no solo a la educación media (la básica se ofrecía en las escuelas) sino a la universitaria con cátedras de teología, filosofía, medicina o derecho. Muchos de los colegios creados en ese tiempo existen todavía, algunos como colegios de educación secundaria y otros como universidades. En total creo 20 "grandes colegios" en las capitales de la mayoría de las provincias. Los colegios fueron creados con un espíritu liberal y laicista, incluyendo un fuerte corte utilitarista, con base en la lectura de Bentham aunque con perspectiva crítica. Decretó universidades, colegios y centros culturales en Venezuela, Cundinamarca y Quito, la Universidad del Cauca y la Universidad Central (actual Universidad Nacional). Economía En cuanto a la hacienda y la economía nacional, el gobierno de Santander fue el primero en empezar a desmontar la estructura fiscal de la Colonia, al eliminar los impuestos de alcabala y los derechos de explotación; si bien se mantuvo el monopolio existente sobre el cultivo del tabaco, se promovió su exportación, así como la de café y algodón, y en menor medida la del resto de productos agrícolas del país. La uniformidad de la moneda y la primera ley que reglamentó la jubilación de los empleados públicos se lograron en 1835. Al terminar su mandato el presidente Santander tenía su casa en orden, hasta el punto que no había déficit, pero parte del cuerpo diplomático nunca le perdonó que redujera los gastos en representación republicana y simple aunque ciertamente majestuosa y elegante. Relaciones exteriores La preocupación principal de la diplomacia granadina fue la de lograr el reconocimiento de la nación en el exterior. Durante el mandato de Santander se continuó estimulando la marina mercante, se firmó el primer tratado de amistad con el también naciente gobierno de Venezuela (1833) y se logró el reconocimiento de la Santa Sede, convirtiéndose la Nueva Granada en la primera nación de Hispanoamérica en lograr tal reconocimiento (1835). Previamente ya había obtenido el reconocimiento de Colombia por la Gran Bretaña, los Estados Unidos y el Vaticano, lo cual obtuvo con firmeza, y también, además de conseguir el patronato en 1826 amenazó al Papa "con una organización de la Iglesia en forma absolutamente independiente de Roma". Oposición El dotar a los colegios de textos del liberal inglés Jeremías Bentham y las medidas abiertamente liberales que empezó a adoptar el gobierno, provocó la reacción de los sectores más moderados de los civilistas, encabezados por el ex vicepresidente José Ignacio de Márquez, que se convirtieron junto a los reductos bolivarianos en la oposición al gobierno, y este conjunto político fue posteriormente llamado el grupo de los ministeriales y finalmente daría origen al Partido Conservador Colombiano. Los sectores más progresistas, encabezados por Vicente Azuero y José María Obando, entre otros, que se quedaron respaldando la gestión de Santander, se convertirían en el Partido Liberal Colombiano. Al mismo tiempo, Santander también ha sido considerado fundador del partido "liberal" y Bolívar fundador del partido "conservador". Curiosamente, Gabriel García Márquez considera a Santander fundador del partido conservador y a Bolívar fundador del partido liberal.
Bibliografía -
Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 2: Historia II. Círculo de Lectores,
1991, Bogotá. | ||||||||||||||||||||||||