Es
indispensable que el Gobierno Nacional tenga claridad en la manera como deben
ser utilizados los recursos energéticos renovables y no renovables que
posee el país. Así mismo, los Partidos Políticos en sus propuestas
al electorado colombiano y como alternativa de poder deben incluir en su Estrategia
Programática la manera como administraran los recursos de energía.
Desde
mediados de la década de los 90, se comenzó a vislumbrar la declinación
de la exploración de hidrocarburos y consecuentemente la disminución
de las reservas probadas de este recurso no renovable.
Se hicieron cábalas y cálculos, no "siempre exactos ni objetivos"
para tratar de determinar hasta cuándo podrían durar las reservas
remanentes. Durante 1997 y a comienzos de 1998 se tomaron medidas y se propusieron
leyes, que en varios casos fueron inconstitucionales por vicios de forma en el
Congreso; finalmente salieron adelante la Ley de Regalías Escalonadas en
el 2002, la reestructuración de Ecopetrol y la creación de la ANH,
en 2003. Todas estas decisiones, en su mayoría acertadas y conducentes
a incentivar la exploración, pero dispersas en el tiempo, indican que de
haberse implementado una Agenda Energética y un plan de gobierno frente
o al aspecto de la energía, posiblemente todas ellas habrían sido
oportunas si hubieran sido consolidadas antes de finalizar el siglo XX. Lo
que se quiere decir con esto es que, teniendo el Estado o el Gobierno una Agenda
Energética de largo plazo, pueden evitarse traumatismos en la economía
y se puede hacer una mejor correspondencia con la ejecución de los Planes
Nacionales de Desarrollo; seguramente, ahora la Agenda Energética será
vital para la visión Colombia-Segundo Centenario 2019. Es
altamente positivo y estimulante para la sociedad colombiana, que nuestro Departamento
Nacional de Planeación haya presentado para discusión del país,
una visión de largo plazo, que nos imponga a los colombianos y a sus instituciones
metas superiores, realizables, que marquen la ruta y el sendero por donde la sociedad
colombiana debió haber transitado hace muchos años, si hubiéramos
tenido en nuestra Agenda Nacional, unos objetivos claros de desarrollo. Dentro
de la visión Colombia 2019, la cual sólo dedica unos pocos renglones
al sector energético, debe ser incluido un verdadero plan para el desarrollo
de nuestros recursos energéticos renovables y no renovables,unos lineamientos
para garantizar el buen desarrollo de estos recursos dentro de la economía,
así como las normas que los deben regir, para que sean tenidos en cuenta
dentro del Plan Nacional que presenta cada gobierno, y para que se trabaje con
toda la claridad por el mantenimiento de la autosuficiencia Energética
del país. En
Colombia se decía a finales de los noventa que la importación de
hidrocarburos sería para 2004 o máximo 2005. Esta fecha fue desplazándose
al 2007, luego a 2010 y en los últimos días se habla ya del 2011
¿A qué obedecen estos cambios? No exactamente a que hayamos agregado
reservas nuevas y suficientes que sustituyan las gastadas anualmente o, que hayamos
tenido un éxito inmediato de la nueva política Energética
(en Colombia sólo descubrimos 20 ó 25 por ciento de lo que explota
anualmente el país); esos cambios obedecen en gran porcentaje al contrabando
de gasolina desde Venezuela (Aparentemente Justificado de manera errónea,
por el déficit actual en nuestra capacidad de refinación, para atender
el creciente consumo nacional) y eso explica por qué colocamos hoy en el
mercado Nacional, la misma cantidad o menos gasolina que hace tres años.
Obviamente
esto trae beneficios económicos para la Empresa Estatal (viene ahorrando
los subsidios de esta cantidad y posiblemente causa peligrosamente retardo en
las decisiones de ampliación y adecuación de las refinerías
nacionales), pero ocasiona una gran pérdida para el fisco nacional y las
regiones. La
Agenda Energética evitará que siga sucediendo esto y disciplinará
al país en la buena utilización de sus recursos de energía,
pues evitará la dependencia de los combustibles fósiles líquidos
y creará nuevos espacios para el desarrollo sostenible. Sin duda alguna,
con la Agenda Energética, clave para el trabajo de la Agencia Nacional
de Energía (propuesta), nuestra economía estará bajo un mayor
control y definitivamente mejor preparada para afrontar los cambios que se avecinan
cuando el petróleo deba ser reemplazado por energías más
limpias |