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El 2011 es un año que ha comenzado con grandes expectativas en lo económico para el mundo entero, es un hecho que la recuperación de los países más avanzados se muestra positiva, aunque el indicador del 2.5% de crecimiento para los Estados Unidos y 1.5% para Europa no sea el mejor. Lo que sí es cierto es que los llamados países emergentes han demostrado en esta oportunidad, que estaban mejor preparados para afrontar la crisis financiera que por fortuna está pasando. Según el FMI el crecimiento para estos países podrá estar en el 6.5%. Viendo
las cifras (DANE) de inflación para Colombia en enero de 2011, en 0.91%,
y teniendo en cuenta el incremento del salario mínimo, por fuera de lo
recomendado por los analistas, los incrementos del precio de los combustibles,
las presiones para la inflación provendrán más de mayores
costos, que de demanda y por lo tanto los pronósticos de crecimiento del
país, según Anif, se situará por debajo del pronóstico
del Gobierno del 5%, colocándose alrededor del 4%. De
otra parte el desempleo en Colombia sigue por arriba del 12% de la población
económica activa y no da muestras claras de que cederá. El incremento
de los precios del petróleo por las crisis políticas que se están
viviendo en Túnez, Egipto y otras Áreas del Oriente medio, amenazan
gravemente la poca recuperación de la economía mundial. De seguir
lenta la recuperación de los países industrializados, esto obviamente
afectará a Latinoamérica. Colombia sigue registrando una inversión extranjera directa (IED) muy significativa. El año 2010 cerró con los US$8000 millones, la mayoría de los cuales han ido a minería y petróleo. Esto seguirá haciendo presión sobre la tasa de cambio, la cual se mantiene dentro de las más apreciadas del mundo, sin que parezcan efectivas las medidas que el BR ha aplicado para mantenerla competitiva. La producción petrolera en Colombia sigue aumentando, como consecuencia de mayor explotación de los Campos ya desarrollados, la gran actividad de Compañías pequeñas que han entrado al mercado en pequeñas operaciones y producciones marginales, que antes estaban cerradas. Es claro que la mayor producción traerá mayores regalías para las regiones. | Pero también es claro que a mayor exportación de Petróleo y Minería, nos conllevará mayores presiones por reevaluación y presiones a la inflación por costos, pues estos están afectando toda la cadena productiva. Para el Norte de Santander,
el panorama de la Frontera todavía no es claro por varios motivos: Aún
no se cumple a cabalidad el restablecimiento del comercio con Venezuela, tampoco
ha sido cancelada en su totalidad la deuda que tiene ese país con nuestros
exportadores y el bolívar sigue siendo una moneda en devaluación,
afectando el comercio local. Quienes vivimos en esta frontera debemos ser muy
conscientes, especialmente el gobierno departamental, empresarios y comerciantes
de que la única alternativa es la diversificación de mercados, ser
muy competitivos, mejorar nuestra estructura empresarial y hacer un trabajo en
vías que nos conecten con los centros de consumo. Es necesario priorizar
este trabajo y aprovechar que dentro de los planes de recuperación establecidos
por el gobierno nacional y bajo un estricto control, los recursos también
sirvan para resolver de manera definitiva, esos focos de bloqueo que siempre son
los causantes del aislamiento de nuestros pueblos y ciudades. Finalmente, el mayor riesgo para nuestra economía local es sin duda alguna, la pérdida de exportaciones de petróleo que Venezuela está afrontando, precisamente porque su producción ha descendido en el último año en algo más de 200.000 barriles diarios y porque la carga fiscal que está también en las costillas de PDVSA, la hace insoportable para mantener el ritmo de inversiones anuales para que siga siendo una empresa competitiva y con la más alta tecnología que requiere. Venezuela tiene aquí un gran problema, en un año prelectoral, que no muestra nada positivo para los intereses de la Frontera. Si Venezuela no exporta petróleo, la consecuencia inmediata es la disminución de sus importaciones. La alternativa es: buscar nuevos mercados y así poder diversificar también nuestras exportaciones. El mercado petrolero está en mejores precios, es cierto, pero esto no es garantía en nuestro caso particular. Febrero de 2011 | |||||