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Hablar de este tema se hace necesario por la alta importancia que tiene en el momento actual, en el que se debate en el Congreso Nacional la conveniencia de privatizar o de capitalizar en un 20 por ciento de nuestra Empresa Nacional, a través de la emisión de acciones accesibles a la economía solidaria, o en su defecto dar oportunidad a otros entes que puedan invertir dinero en el sector de los hidrocarburos. Ecopetrol es la empresa nacional más importante de Colombia, con la que estamos identificados todos los colombianos sin distinción alguna y a ella debemos por años, que seamos un país autosuficiente energéticamente y generadora de gran riqueza, por su actividad, la cual es transferida a la Nación y a las regiones a través de regalías, contratación, subsidios, etc. No obstante que su capacidad para la toma de decisiones no goce de plena autonomía, pues carece desde hace más de una década de la independencia financiera fundamental para poder asumir mayores compromisos frente al negocio petrolero, a pesar de esta situación no puede decirse que esta gran empresa disminuya su valor o que este aspecto tergiverse la visión de su futuro. No podemos seguir haciendo malos negocios con nuestros recursos no renovables. Es importante que nadie se aventure a hacer afirmaciones públicas o suposiciones en relación con el precio de la porción de la empresa que se quiere privatizar. Cualquier declaración pública equivocada al respecto puede causar entorpecimiento del proceso y en este caso el país pierde. Tampoco puede partirse con afirmaciones de que Ecopetrol pierde valor, si no se le da el cambio. Quienes trabajamos en este sector y hemos tenido la oportunidad de evaluar proyectos, explorar y explotar yacimientos, aplicar tecnologías para maximizar los recobros y dar poder a negocios existentes, sabemos simplemente que Ecopetrol S.A. tiene un gran valor. Para ver su valor basta con mirar la historia desde su creación, su producción acumulada, su participación en la producción y comercialización de sus productos refinados, de los descubrimientos de reservas, de su gran capacidad de nuevos desarrollos de todo tipo de hidrocarburos, de su capacidad de transporte, de su gran Organización y de su apreciable activo en reservas probadas. El futuro, ya sea que se privatice o no ese 20 por ciento, es igualmente real y promisorio; tomar esa decisión daría un mayor valor y capacidad de acción, no tamarla y dejar las cosas como están, igualmente requeriría de una excelente Gerencia especializada en el Sector de Hidrocarburos y tendría que buscársele al menos un manejo independiente de recursos financieros suficientes para soportar una mayor operación, que logre como objetivo por sí sola, autoabastecer al país y para ello cuenta con las áreas necesarias y con el desarrollo de los crudos pesados. Debe entonces Ecopetrol autoevaluarse en primer lugar, en un proceso interno de alto nivel y tener una fuente muy sólida de información, para sustentar la evaluación que hagan firmas mundiales especializadas en el tema. Luego sí, estaría en posición de recibir una propuesta para ser analizada. Este proceso debe ser sin afanes, escogiendo muy bien a los proponentes y con una estrategia que permita llegar o jalonar la mejor oferta. Hoy las reservas mundiales de hidrocarburos están escaseando, no solo en Colombia sino en el mundo. Colombia debe resolver el problema de corto plazo con Ecopetrol, desarrollando al máximo su capacidad de producción y poniéndose al día en sus refinerías para todas las posibilidades de hidrocarburos. Una cosa debe ser clara para el país: Que Ecopetrol asuma mayores riesgos exploratorios y pueda actuar en un mundo globalizado como el de hoy | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Documento
publicado por La República, diario económico, empresarial y financiero
de Colombia. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||