| ||||||
| Desde
hace ya 10 años he venido proponiendo la creación de la Agencia
Nacional de Energía en Colombia o la Agencia Central de Energía:
ANE o ACE como se quiera mencionar. Nuestro país debe aglutinar en un solo organismo al sector energético en sus dos componentes fundamentales: energías renovables y no renovables. Además, debe crear una imagen de imparcialidad y de absoluta transparencia en el manejo de los recursos. Frente a los inversionistas, los sistemas de oferta de las posibilidades de los negocios, deben ser enmarcados en procesos muy claros, transparentes, ágiles e imparciales, que no solo protejan los intereses económicos de las partes, sino que garanticen procesos ambientales con buenas y rigurosas prácticas de ejecución de los proyectos. La experiencia que el mundo -no solo los EEUU- está viviendo con el accidente ocurrido en el Golfo de México, catástrofe cuyos impactos desastrosos están por ser evaluados en la real dimensión, son una verdadera calamidad para la humanidad, adversidad que el mundo no podrá superar en los próximos 100 años, así se diga que serán dedicados ingentes recursos económicos para limpiar el problema. Lo cierto es que la fauna, la flora y la diversidad de vida en el mar quedarán alteradas por muchos años. Agregamos a esto el impacto negativo para las economías de los países de esta zona, porque se afectarán el sustento de miles de pescadores y el turismo. No podemos olvidar las consecuencias que seguramente sufrirán los demás países. Hoy Colombia es un país emergente, situado junto a los famosos Civets (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sur África), dentro de una economía de gran crecimiento, sustentada además de su extraordinaria situación geográfica, en su gran riqueza de recursos naturales, de minerales, hidrocarburos, forestales, tierras abundantes para la agricultura y la cría de ganados, de un recurso humano como pocos, país diverso por demás. | Colombia atrae, convoca a los inversionistas industriales, energéticos, de servicios, financieros. No necesitamos hacer un gran esfuerzo físico para que así sea. La tarea debe empezar ahora, desde todos los niveles de la administración pública y privada, con educación, buena actitud, administración adecuada de lo que tenemos, superar los problemas de violencia, de narcotráfico, de desempleo, pobreza y, fundamentalmente, lograr que la transparencia y la honestidad sean características muy representativas de nuestra función pública. Debemos rechazar a los servidores públicos corruptos, fungiendo como líderes en el Congreso o en altos niveles del gobierno, ligados en muchos casos a negocios personales, metidos en conflictos de intereses, que afectan de manera grave a nuestra sociedad. Estos individuos dañan la imagen de Colombia y revierten el interés del sector privado en sus proyectos de inversión. Los Colombianos tenemos hoy la oportunidad de construir un camino seguro a través de un buen Gobierno, que crecerá sobre la base de la Seguridad Democrática, la Confianza Inversionista y la Cohesión Social, para llegar a la Prosperidad Democrática que nos propone nuestro Presidente electo, Doctor Juan Manuel Santos. Es por ello que el sector energético colombiano, gran generador de recursos, debe ser manejado, no solo por un organismo como el propuesto, sino por una gran Gerencia Pública, orientada por funcionarios que garanticen a la Nación el desarrollo con sostenibilidad de sus recursos naturales energéticos con el propósito de garantizar el desarrollo económico y social por ese camino de la Gran Vía, concepto que hoy debemos apoyar decididamente para lograr armonía como país. Colombia requiere conservar, mantener y seguir siendo un gran atractivo para el mundo económico y mantener un rumbo seguro hacia una Gran Sociedad. | ||||