OMIMEX UNA EMPRESA QUE VINO PARA CRECER EN COLOMBIA | |
![]() | ![]() |
OMIMEX de Colombia, Ltd. empresa americana de capital hindú, inició operaciones en nuestro país en 1994, y en esta década ha consolidado sus negocios en crudos pesados, historia interesante de una empresa que vino a Colombia a contribuir a su desarrollo. Durante los diez años que OMIMEX de Colombia, Ltd. ha operado en nuestro país, se ha convertido en una empresa muy importante en la extracción de petróleo pesado. Entrevista
por: El
Ingeniero Segundo Antonio González Cárdenas, Gerente General de
Omimex de Colombia Ltd., subsidiaria de OMIMEX Resources, Inc. (antes Omimex Group)
asesoró en su momento a las firmas Omimex y Sabacol, para el análisis
de una licitación para la adquisición del Campo Velásquez,
operación privada de propiedad de la Texas Petroleum Company, e igualmente
estudiar la adquisición de los derechos de esta empresa en las Asociaciones
Cocorná y Nare en el Magdalena Medio colombiano. No
había duda de que se estaba originando una gran oportunidad para vincular
nuevas empresas e inversionistas privados a la industria petrolera colombiana
y así lo entendió quién hoy es el Gerente General y Representante
Legal de la firma OMIMEX de Colombia, Ltd., socia privada de ECOPETROL S.A en
las Asociaciones Cocorná y Nare, productoras de petróleo pesado
y con reservas muy importantes en estos crudos. El
grupo OMIMEX tiene sus negocios de Energía en los Estados Unidos y era
la primera vez que estaba en Colombia. Por este motivo fue creada en ese país
la Empresa OMIMEX de Colombia, Ltd., que estableció su sucursal en Colombia
e inició operaciones en noviembre 5 de 1994, bajo escritura pública
No. 6.458 inscrita en la Cámara de Comercio de Bogotá el 6 de diciembre
del mismo año. La
operación del Campo Velásquez fue recibida el 16 de diciembre de
1994, con una producción de 2100 BOPD. La adquisición de este campo
por OMIMEX y la empresa Sabacol fue total y por ello es una propiedad privada. Durante
los diez años que OMIMEX de Colombia, Ltd. ha operado en nuestro país,
se ha convertido en una empresa muy importante en la extracción de petróleo
pesado mediante el uso de la inyección de vapor como método de producción.
Igualmente ha tenido una actividad relevante en el área exploratoria en
el Magdalena Medio y en los Llanos Orientales. La
historia de la empresa es narrada a continuación por uno de sus protagonistas
principales, su Gerente General: ESM/ ¿Cómo inició labores OMIMEX en el Campo Velásquez? ¿Cuál es su producción? SAGC/
La operación de este campo fue recibida con el personal que en ese entonces
trabajaba paraTexas Petroleum Co. alrededor de 12 empleados directivos y 16 operarios.
La operación de este campo continuó sin alteraciones en la producción
y sólo fueron implementadas medidas encaminadas a mejorar los equipos e
instalaciones. Los
precios de venta del petróleo se regían en su mayoría por
la resolución No. 0058 de 1980 y para mejorar la rentabilidad del campo
debía buscársele opciones increméntales de mayor precio de
venta para cubrir las inversiones en este objetivo. Siendo un petróleo
de 22 °API valía la pena considerar su mayor producción. La
empresa entonces por compromisos con el Ministerio de Minas y Energía,
MM&E, comprometió trabajos adicionales en los pozos, logrando resultados
positivos que mejoraron la rentabilidad del campo. Hoy, después de 10 años de operación por parte de OMIMEX, el campo está en 1700 BOD y estamos iniciando la perforación de nuevos pozos como resultado de inversiones en sísmica e ingeniería, cuyo objetivo es procurar una producción de alrededor de los 5000 BOPD y con una estructura acorde con la gestión real del campo que le garantice su viabilidad por largo tiempo. ¿Cuándo comienza la operación de las Asociaciones Cocorná y Nare por parte de OMIMEX? A
comienzos de 1995, laTexas Petroleum decide sacar a licitación la venta
de su participación en estas asociaciones y obviamente OMIMEX y Sabacol
fueron invitadas a participar. Como en el caso de Velásquez, este negocio
fue adjudicado a esas empresas. Es importante resaltar que su importancia real
se fundamentaba en la posibilidad de producción nueva en la Asociación
Nare en sus campos descubiertos y aún no desarrollados de Jazmín,
Moriche y Chícala, en los cuales, si se daban condiciones de mercado, precios
y costos operativos favorables, constituían una buena oportunidad de negocios,
como efectivamente ha sido demostrado con el tiempo. OMIMEX fue nombrada operadora a partir de octubre 5 de 1995, reemplazando a Texaco como operador y también como socio en estos contratos. De esta manera OMIMEX y Sabacol consolidaron una operación en Colombia de alrededor de 14,000 BOPD para finales de 1995, constituyéndose en nuevos inversionistas y socios de ECOPETROL. ¿Cómo describe el tránsito de OMIMEX durante estos diez años en Colombia? OMIMEX
no era una empresa conocida en Colombia. Esto le generó inicialmente algunos
problemas de reconocimiento en la zona de las operaciones, muchos consideraron
que la nueva empresa no era lo suficientemente grande para operar una producción
tan compleja como lo es la de petróleo pesado. Obviamente era solo desconocimiento
y posiblemente desconfianza a una administración nueva en cabeza de colombianos.
Lo importante de estos inicios fue la alta consideración y reconocimiento
que la nueva administración tuvo para el personal de empleados y colaboradores
que laboraban en estos campos, pues no era tan importante el cambio de empresa,
sino la fortaleza para garantizar la buena marcha de los negocios, que radicaba
fundamentalmente en esta riqueza de conocimientos y experiencias de este recurso
humano. Vale
la pena resaltar que todo cambio genera desconfianza, inquietudes y temores, eso
es valido y legítimo. Pero también se le debe ver como una oportunidad
al generar nuevas formas de aprovechamiento de lo nuevo que trae, y por los retos
que fija. Cuando hay un equipo humano, competente y capaz, el cambio siempre viene
acompañado del éxito, como es el caso de nuestra organización. Hoy
después de diez años de la empresa en Colombia podemos mostrar una
gran dinámica operativa y estamos evolucionando hacia mayores objetivos
en el sector de los hidrocarburos en Colombia. Una operación que inició
con 14.000 BOPD en 1995 y que declinó hasta 8.900 BOPD en el 2002, hoy
está en 17.500 BOPD y en crecimiento por los nuevos proyectos de inversión
en la Asociación Nare, los cuales han venido siendo gestionados con éxito
ante Ecopetrol desde 1996 y que constituyen un gran aporte al país y sus
comunidades. También
la empresa ha pasado por momentos difíciles como es natural. La crisis
de precios del año 1998 puso en dificultades el negocio al venderse el
crudo pesado por debajo de los costos operativos. Fue motivo que ocasionó
el retiro de nuestro socio Sabacol por sus dificultades financieras, que no pudo
superar. OMIMEX logró sortear esta crisis que afortunadamente tuvo un grado
de previsión y ya en escenarios mejores de precios que vinieron al final
de ese mismo año, inició un proceso de adquisición de los
activos de nuestro socio privado que culminó en junio del 2001, constituyéndose
entonces Omimex como el único socio privado en las Asociaciones Cocorná
y Nare. El
desarrollo de petróleos pesados es un imperativo que Colombia tiene que
llevar a cabo. Estos petróleos son ya muy importantes en todo el mundo,
ya que también la baja en descubrimientos de petróleos livianos
es manifiesta. Un país que tenga ambas calidades de petróleo debe
diseñar formas para que puedan ser producidos de manera complementaria
y saque las mayores ventajas económicas
en una combinación de consumo interno y exportación de mezclas,
si es posible. ¿En esta década, OMIMEX ha invertido en negocios diferentes al de la explotación de hidrocarburos? Si.
En el año 1997 la empresa trajo al país una planta para la producción
de 150,000 toneladas anuales de urea, comprada al gobierno Peruano. Colombia tenía
en ese entonces una importación del 95 % del consumo anual de este fertilizante,
que era de unas 350,000 toneladas en los cultivos de café, caña
de azúcar, plátano y en ganadería. Esta planta, tecnológicamente
adecuada, iba a ser modernizada mediante un proceso de reingeniería ya
evaluado, y fue ubicada en La Dorada, Caldas, en una zona en donde la empresa
Omimagro de Colombia, Inc. (hoy liquidada), planeaba iniciar una zona industrial
que estuviera cercana a los centros de consumo mas importantes de Colombia como
son: la zona cafetera, la Sabana de Bogotá y las zonas ganaderas del Magdalena
Medio. La planta nueva iba a cubrir el 40% de la demanda nacional de urea, con
un gran beneficio para la generación de empleo, ahorro de divisas e ingresos
por impuestos y demás efectos. Este
proyecto sufrió un problema inexplicable y hasta hoy inexplicado: no obstante
tener licencia ambiental, contar Colombia con disponibilidad de gas, materia prima
para fabricar la urea, tener cierta seguridad de su suministro por parte de ECOPETROL
y de estar esta planta en una zona industrial creada para su construcción,
se hizo imposible su ejecución. Todo se frustró, debido a que aún
en Colombia el hacer empresa y acoger al inversionista, en muchos casos está
en la decisión de personajes sin visión, inescrupulosos y que priman
su interés personal sobre el interés general. Con la suspensión de este proyecto, la empresa perdió cerca de US $20 millones gastados hasta ese momento y Colombia perdió una inversión de US$98 millones; igualmente el Magdalena Medio perdió la más importante posibilidad de industrialización, (se planeaban otros tres proyectos) y de desarrollo, además de pérdida de un gran número de empleos. Respecto al sector de los hidrocarburos, la actualización de la política es un factor positivo porque se avanzó aún en oportunidad para hacer de Colombia un país competitivo y extender la autosuficiencia petrolera. ¿Qué ha hecho OMIMEX en exploración en Colombia durante estos diez años? Desde
1998 hasta la fecha, la empresa ha firmado tres contratos de asociación
para exploración, dos en el departamento de Casanare, Bloque Cuerdas y
Bloque Sarare y el Bloque Diamante, en el Magdalena Medio, departamento de Boyacá,
municipio de Puerto Boyacá. Fueron corridos 305 kilómetros de sísmica
2D y perforados los pozos Cuerdas I y Circón I, pozos A-3 los cuales fueron
declarados secos. Estas áreas fueron regresadas a ECOPETROL En
el Magdalena Medio han sido perforados cuatro pozos exploratorios A-1. También
en los proyectos de desarrollo en el Magdalena Medio, la empresa ha corrido 159
Kilómetros de Sísmica 2D y con ello ampliado las reservas probadas
de petróleo pesado. Actualmente están siendo corridos 32 kilómetros
cuadrados de sísmica 3D (tridimensional) en el Campo Velásquez para
determinar posibles reservas adicionales. Las inversiones en exploración hechas por la empresa en Colombia son de US $8.0 millones. ¿Cómo
ve las inversiones de OMIMEX para los próximos años en Colombia? OMIMEX
de Colombia, Ltd. es una empresa que vino a Colombia para crecer y contribuir
a su desarrollo. Creemos que las oportunidades de negocios en el país son
muy grandes y diversas, no solo en el sector de hidrocarburos, sino en general
en el sector minero energético, como también en el sector agroindustrial,
en donde tenemos interés de invertir. El total de inversiones en exploración
y desarrollo de la empresa en Colombia son de US $140.0 millones. Respecto
al sector de los hidrocarburos, la actualización de la política
petrolera en el 2002 y 2003 (Decreto 1760 de junio 26-2003) es un factor positivo
porque se avanzó aun en oportunidad para hacer de Colombia un país
competitivo. El hecho de haber establecido una política de regalías
escalonadas o graduales (Ley 756 de julio 23 de 2002) y de acuerdo con la producción
y reglamentación de un nuevo contrato petrolero, según el acuerdo
0010 de mayo 31 de 2004 -ANH es un acierto, por lo equitativa que es para cualquier
tamaño de los negocios y además porque da la opción justa
al Estado de participar de las ganancias en escenarios altos de precios que también
favorece al inversionista privado y de indiscutible aceptación por este.
Para el desarrollo de nuevos proyectos en crudo pesado las ratas de retorno alcanzan
el 24% (actualmente dentro del modelo anterior de asociación con Ecopetrol,
laTIR varía entre el 12 y 18%) y vemos en el Estado un buen aliado para
contribuir al desarrollo de nuevos y mayores proyectos. El nuevo modelo de contrato
es un buen atractivo para la inversión privada, pues da la independencia
necesaria que un inversionista requiere para realizar sus proyectos y garantizar
su rentabilidad, la cual, es para proyectos de petróleos livianos muy atractiva,
situándose en muchos casos (dependiendo de las reservas que se descubran),
por encima del 50%. Colombia ha ganado mucho en el soporte institucional y respaldo
que da a los inversionistas, esto hará que necesariamente el interés
en el país crezca. Como
estrategia para emprender nuevas acciones en Colombia, OMIMEX ha propuesto asociarse
con otras empresas con presencia en nuestro país, no solo para fortalecer
los negocios en la producción de hidrocarburos, sino para asumir y compartir
mayores riesgos exploratorios, en la búsqueda de reservas de petróleos
livianos y poder desarrollar con mayor intensidad los petróleos pesados. En el Magdalena Medio, Asociación Nare,OMIMEX continuará con el desarrollo de los proyectos Jazmín, Moriche y Chicalá, como también con la perforación de algunos pozos en el Campo Velásquez, inversiones que pueden alcanzar los US $180.0 millones. ¿Y
la visión de futuro para OMIMEX? Es
muy positiva. Con seguridad, la nueva política petrolera da oportunidades
de desarrollo a nuestra empresa, ya que se fundamenta precisamente en poner en
producción campos descubiertos no desarrollados en la Asociación
Nare, lo cual requiere de tecnologías que involucran altos costos operativos. OMIMEX
es una empresa muy pro activa, está siempre a la expectativa de nuevas
oportunidades y tiene el convencimiento de que para mantenerse y crecer debe desarrollar
nuevos proyectos, descubrir nuevas reservas para beneficio de sus socios, de sus
empleados y del Estado. La nueva política petrolera necesariamente va a contribuir a mejorar la inversión extranjera en Colombia y garantiza que las empresas que estamos operando en la actualidad, asumamos mayores riesgos exploratorios, y aún promover estrategias para compartirlos en la búsqueda de nuevos reservorios, lo cual estamos en disposición de hacer. ¿Y
de los altos precios qué va a pasar? La
situación actual (octubre 2004) está quebrando todos los records
de precios de los últimos 30 años. Seguramente alcanzará
en términos reales el precio que debería tener el barril, si su
valor hubiera incrementado por la inflación americana. Se ve claramente
el impacto de la mayor demanda de países como China, India, los conflictos
en el Medio Oriente, los problemas en Rusia, el suministro hoy ya al máximo
de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo)
y las consecuencias del I I de septiembre de 2001 con el acto terrorista que destruyó
las torres gemelas en Nueva York. El gran desarrollo alcanzado por China, cuyo
crecimiento promedio llega al 9% durante los últimos años y que
está incrementando las exportaciones de este país en manufacturas
y bienes, todo ello de buena calidad, parece que no va a detenerse y continuará,
lo cual hace que sus importaciones de petróleo crezcan a promedio de los
800 mil barriles por día-año. Hoy China consume 5 millones de barriles
de petróleo por día y sus necesidades alcanzarán para el
año 2010 los 8 o 9 millones de barriles día. Si tenemos en cuenta
que su mano de obra es en comparación con los Estados Unidos más
baja en una proporción mayor a 100, podrá absolver fácilmente
los mayores precios de su energía y mantener la competitividad de sus productos,
no obstante que países como EEUU les pongan barreras comerciales. De otra
parte su población de 1.300 millones de habitantes, 20% de la población
mundial, demandará un crecimiento continuo de bienes y servicios que el
Estado deberá antender promoviendo un mayor crecimiento industrial, lo
cual será por muchos años si tenemos en cuenta que en este país
todo está por hacerse, ventaja que no tienen otros países. Hay indicios claros de que el mundo debe explorar en zonas más difíciles como los mares, selvas y otros, en donde las altas tecnologías y sus costos requerirán de mayores precios de venta para el petróleo.Todo esto supone que los márgenes de precios del petróleo sea mayor que el hasta ahora de US$22 -US$28 por barril y sus niveles deban moverse a rangos superiores a los US$30 por barril. ¿Qué
pasará entonces con Colombia, de tener que importar petróleo para
atender sus necesidades energéticas? Nuestro
panorama es crítico de no encontrar nuevas reservas que al menos garanticen
la autosuficiencia del país. Colombia podría perder las exportaciones
pero no podría absorber el impacto de las importaciones, esto ocasionaría
una situación y desbalance muy negativo en la economía nacional. Es
por esto que se deben tener alternativas para enfrentar este riesgo en caso de
no producirse una dinámica, con el ritmo de exploración y descubrimientos
que esperamos con la nueva política petrolera y el nuevo contrato de Concesión
de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.ANH. Me parece que Colombia debe emprender una acción que nos lleve a racionalizar la producción y utilización de nuestros recursos energéticos y que estos participen adecuadamente dentro del cubrimiento de las necesidades energéticas. Por ello estoy proponiendo la creación de la AGENCIA CENTRAL DE ENERGÍA, ente técnico para la coordinación y liderazgo de los organismos estatales adscritos y entidades vinculadas en materia de energía, trabajando por el buen diseño y utilización de los recursos energéticos renovables y no renovables, preservando la viabilidad de su explotación y participación en la economía. Esto es una alternativa para procurar la autosuficiencia energética de Colombia en forma sostenida. OMIMEX
siempre ha tenido la idea de cambiar la visión sobre la explotación
de petróleo pesado y de su viabilidad. ¿Es en realidad el petróleo
pesado una oportunidad para el país? Si
lo es. En Colombia tenemos el problema de disminución drástica de
las reservas probadas de hidrocarburos livianos. En la última década
hubo un descenso en la exploración que sin lugar a dudas ha afectado la
imagen del país como potencial productor de este recurso energético
y comprometió seriamente el interés privado de hacer inversiones
en el sector. Por otra parte, el Estado a su vez tampoco realizó mayores
inversiones exploratorias, mostrando con ello desinterés, todo esto unido
al hecho de no tener reglas competitivas que hicieran una clara diferencia con
otros países en el escalafón de competitividad. Esto ha sido subsanado
por ahora con la nueva política petrolera. Históricamente
está siendo demostrado a nivel mundial que los grandes descubrimientos
de petróleos livianos ya fueron hechos y que solo queda la posibilidad
de descubrimientos de medianos y pequeños yacimientos o explorar zonas
de aguas profundas en océanos que requieren altas tecnologías aún
inaccesibles, lo cual es una amenaza para la creciente demanda de energía.
Llenar este vacío con otros tipos de energía como la solar, de hidrógeno
y otras no está tan cercano y tampoco sería suficiente para suplirla. Queda
entonces para Colombia el utilizar en la forma más óptima las reservas
que aún quedan de petróleos livianos y gas, añadir nuevas
reservas y explotar al máximo y con eficiencia las reservas de petróleos
pesados, haciendo un balance en la mezcla de estos hidrocarburos para atender
las necesidades de los próximos años mientras aparecen nuevas posibilidades
energéticas. El país debe desarrollar los petróleos pesados;
esto da una oportunidad mientras se hacen nuevos descubrimientos. Creemos que Colombia aún tiene posibilidades de minimizar el efecto negativo de tener que importar petróleo para sus necesidades de refinación interna. Si seguimos en la presentación e implementación de la nueva política, con persistencia, y desde el Estado se participa en la búsqueda de nuevos yacimientos, esto tiene que producir resultados. No podemos esperar que la reactivación se dé de inmediato, pero no se puede perder la dinámica de pro-mocionar el país con toda la intensidad posible a nivel internacional y buscando la diversificación del portafolio de inversionistas en los cinco continentes. Si
se incrementan las tasas exploratorias en el país ¿será posible
que Colombia mantenga su autosuficiencia en la producción de hidrocarburos? En
el momento es un hecho que Colombia va a estar abocada a importar petróleo
para refinación interna a muy corto plazo. Pero si se da la dinámica
exploratoria es probable que tengamos nuevos descubrimientos antes de finalizada
la década. Esto, combinado con el desarrollo intensivo de crudos pesados
nos volverá autosuficientes en el corto plazo nuevamente. Colombia debe
pensar más seriamente en la masificación del consumo del gas y dar
mayor participación a otras energías para consumo doméstico
como la solar y el carbón en la generación de electricidad, racionalizando
la participación de cada uno de estos sectores en la economía. Se dice que el mundo estará consumiendo en el año 2020 alrededor de 130 millones de barriles de petróleo por día en un total de barriles equivalentes de energía de 350 millones de barriles por día para ese año (Información tomada del II Congreso Internacional, Minería, Petróleo y Gas, julio 5/6, 2004). Cada año el mundo debe agregar unas reservas equivalentes a su consumo, lo cual no se está dando. Colombia debe por lo tanto continuar en una política altamente agresiva que favorezca decididamente a la exploración y descubrimiento de nuevas reservas y hacer lo necesario para estirar la autosuficiencia petrolera, como extensión de contratos, maximizar la producción y poner en producción todos los campos descubiertos y aún no desarrollados. ¿Cree
usted que resultados como el de Gibraltar, en Norte de Santander, contribuyen
a estimular nuevas inversiones en Colombia? Indudablemente. Es un hecho de suma importancia haber en contrado presencia de hidrocarburos en esa zona. Se debe dejar que Ecopetrol termine los programas que concluirán con la definición de posibles yacimientos existentes. No es importante discutir sobre la viabilidad o no de ese proyecto en el momento actual, aunque es cierta y significativa la identificación de algunas reservas de hidrocarburos. Para nosotros, las empresas, lo realmente importante es saber que se abre una nueva frontera en donde se debe explorar y concentrar esfuerzos de inversión. Con este resultado debe enfocarse la atención a toda la parte nororiental de Colombia. Debe saberse y ser aceptado que todo proyecto petrolero requiere tiempo, mucho trabajo, inversión, estudios técnicos e implementación de toda una infraestructura y condiciones para colocarlo en producción. No se puede dedicar tiempo a descartar resultados sin haber hecho todo el proceso, y quienes nos preciamos de conocer sobre estos temas tenemos que contribuir al logro de las metas, no a descalificar el esfuerzo que hace el país para resolver su problema del abastecimiento de energía. Este es un asunto nacional que debe tener el apoyo total de todos los colombianos. Para el común de la gente se cree que el sector de los hidrocarburos es un sector bastante rentable económicamente, y que por esta razón las empresas deberían tener una política y una posición más importante frente al desarrollo social del país o de las regiones en donde operan. ¿Cuál es esa posición de OMIMEX frente al desarrollo social, pero, además, de apoyo a las comunidades que se encuentran en las áreas de su influencia? La
industria de hidrocarburos es un negocio rentable en general. Es un producto necesario
y de alto consumo en todo el mundo, es motor de la economía mundial. Esto
hace que en las últimas décadas además esté siendo
utilizado como un factor político y que sea susceptible de impactar la
economía en momentos de crisis como las que se viven en la actualidad.
Su ubicación mayoritaria en una sola área como es el Oriente Medio
poseedor de alrededor del 26% de las reservas mundiales, hace que se produzcan
manipulaciones del mercado que ocasionan inestabilidad en los precios, la mayoría
de las veces a la alza, que afectan las economías más desarrolladas
del mundo y con mayor énfasis las que no poseen este recurso y aún
tienen dependencia en bienes y servicios de las más fuertes. En el momento
actual de estarse presentando aparentemente una disminución relativa de
la oferta, el fenómeno de la manipulación del mercado es más
evidente. El otro 74 % de las reservas están distribuidas en el resto del
mundo, lo cual hace difícil su logística para distribución
a los mercados. Por
todas estas razones, las empresas mantienen una garantía de rentabilidad
en sus negocios y más en los de crudos livianos cuyos costos de producción
son menores que la de los crudos pesados, y precios de venta que compensan altamente
sus inversiones de riesgo en la mayoría de los casos. Siendo
la rentabilidad de OMIMEX de alrededor del 15%, cifra moderada en una industria
de alto riesgo como la de hidrocarburos, nuestra política social, que ha
sido implementada desde el comienzo de la empresa en Colombia, apunta hacia cuatro
aspectos que consideramos fundamentales para el bienestar de todo ser humano y
de utilización óptima de los recursos de que disponemos, como son:
La educación, la salud, la generación de empleo y la recreación
y la preservación del medio ambiente. En esto y a su ejecución tenemos
dedicados recursos importantes, sin que seamos la solución de la problemática
existente. Es un apoyo importante de buen vecino y de devolver a las comunidades
un beneficio, en concordancia con las políticas Estatales y Municipales,
colaborando en un esfuerzo conjunto que ayude a mejorar el nivel y la calidad
de vida a las comunidades en donde operamos. ¿Cuáles son algunos de los proyectos más exitosos en donde la empresa ha colaborado en el aspecto social y comunidades en el Magdalena Medio? Se
ha hecho mucho énfasis en generar a las comunidades ingresos, y creemos
que este es nuestro mayor aporte, al igual que la generación de empleo
a nivel microempresarial en áreas de alimentos (panaderías, comidas
rápidas), fabricación de materiales para construcción, organización
de pescadores, talleres de confección, y haciendo propietarios a través
de empresas ganaderas. OMIMEX ha creado alrededor de 30 microempresas en sus zonas
de influencia. En
la parte de salud se ha participado activamente a través de los años
en campañas de salud, vacunación a la población y dotación
a los puestos de salud de las veredas. Esta acción ha beneficiado y cubierto
a más de 50.000 personas de zonas urbanas y rurales. Apoyamos
la recreación como parte integral de la salud y combinamos esta actividad
con la generación de una cultura de la lectura, construyendo bibliotecas
en las veredas y dotando a las escuelas de estos materiales. Nuestra empresa ha propuesto crear en sus zonas de Influencia un fondo manejado por una fiducia para que todo el sector empresarial de estas áreas, en conjunto con los municipios trabajemos por la generación de empleo diferente a la industria petrolera y fortalezcamos la pequeña y mediana empresa existente desde una Incubadora Empresarial, fondo al que aportaremos una suma importante. La
situación actual de orden público en Colombia no es fácil.
¿Cómo hace OMIMEX para desarrollar sin tropiezos su trabajo y sus
programas? ¿Cuál es la posición de la empresa ante esa situación? La empresa no está exenta de ser afectada por la problemática colombiana en los aspectos de violencia e inseguridad. En la zona de los departamentos de Boyacá, Antioquia y Santander en donde operamos, nuestra posición ante las autoridades y comunidad en general es muy ecuánime e imparcial. Nuestra actividad económica es muy positiva y agrega mucho valor a estas zonas, no solo por el sostenimiento de unos puestos de trabajo bien remunerados sino por la generación de regalías, impuestos en general, compra de servicios y suministros locales que ayudan a los municipios a su sostenimiento. La empresa desea que la utilización de los recursos venidos de la actividad petrolera a su vez adicione valor y ayuden a mejorar el bienestar de la población. Todos nos veríamos beneficiados si las empresas en Colombia no estuvieran afectadas en lo absoluto por agentes externos que las desestabilicen. Por fortuna en el Magdalena Medio colombiano no tiene grandes problemas de violencia, porque sus habitantes han preservado y cuidado este clima de convivencia que permite un buen desarrollo de las actividades económicas. Para
ofrecer al lector una visión más concreta ¿usted cree que,
habiendo hecho OMIMEX, si se puede llamar así, una cruzada por enaltecer
la posición del petróleo pesado, en el entendido de que este y el
petróleo liviano pueden trabajarse en conjunto y son complementarios, falta
un mayor compromiso en Colombia con estos proyectos? ¿Cómo hacer
para volcar más el interés por los proyectos de petróleo
pesado y cómo generar una mayor motivación para aceptar con claridad
que este desarrollo beneficia al país? Este
interés real por el petróleo pesado obedece al trabajo y propuestas
hechas por OMIMEX al Estado y al trabajo conjunto con ECOPETROL, a la demostración
de que estos negocios son rentables e importantes por los impactos en la generación
de empleo y regalías, y a la necesidad que tiene Colombia de desarrollarlos
e incluirlos en las cargas a las refinerías nacionales ante la situación
de disminución de las reservas de hidrocarburos. El
hecho de que el Banco Mundial haya dado respaldo a los nuevos desarrollos de petróleo
pesado presentados por la empresa, es un mensaje claro al gobierno sobre su importancia.
La empresa ha sido dinámica y desde 1995 se dio a la tarea de proponer
producir los campos descubiertos y no desarrollados que existían en el
Magdalena Medio y buscó respaldo internacional con el International Financia!
Corporación, IFC, lo cual se logró. Hoy
en día en Colombia, paralelamente con la implemen-tación de la buena
política petrolera que tiene, debe hacer una planeación de utilización
de los petróleos pesados en combinación con los petróleos
livianos, para suministrar la carga de las refinerías nacionales como prioridad
a la exportación de mayores excedentes, en una dosificación lo más
eficiente posible que nos permita alargar al máximo la autosuficiencia,
hasta encontrar nuevos yacimientos de hidrocarburos líquidos. Esto no debe
interpretarse como una restricción a la producción de livianos sino
al contrario, un estímulo a su mayor producción. Cabe
la posibilidad de que la nueva política no de los resultados que se esperan
o que la ANH Agencia Nacional de Hidrocarburos no consiga firmar los contratos
que son requeridos anualmente para procurar nuevos descubrimientos, preservar
la autosuficiencia de hidrocarburos y már-o genes de exportación. Se
dice de las empresas petroleras que no traen sino problemas ambientales, problemas
para la región, y que finalmente los aportes que puedan generarse económicamente
no redundan en el beneficio general de la región. ¿A qué
se debe esto? No
es cierta esa apreciación. En nuestra opinión, se debe simplemente,/
más en un país como Colombia, a una disculpa que obedece a destinar
totalmente o en su mayoría cuando llegan, los ingresos que se generan de
los hidrocarburos a gastos de funcionamiento o a pagar déficit fiscales.
En general en Colombia las regiones en donde existen Campos petroleros son ricas
en ganadería, agricultura, comercio y diversidad de recursos que pueden
sustentar una economía local. Los ingresos provenientes de la explotación de recursos no renovables, como es el petróleo, debieran dedicarse al desarrollo de infraestructura civil de vías, aeropuertos, puertos, restauración de la navegabilidad de los ríos, ferrocarriles, la educación y la salud pública y demás proyectos que permitan crecimiento y desarrollo económico. Solo
excedentes posibles, deberían completar fallantes en las administraciones
Municipales. Sembrar el petróleo, es un eslogan que creó el Estado,
para sensibilizar a los gobernantes a administrar bien los ingresos petroleros,
pero esto no se cumple en la realidad. Una región que recibe regalías
y no es consciente de que tienen un producto que es no renovoble, cuya producción
decrece en el tiempo, si basa su economía solo en eso, entrará a
sufrir y a acumular un problema con el solo hecho de crecimiento de su población
y sus necesidades, si no siembra el petróleo para agregar valor y construir
una base económica firme que le impulse al desarrollo. Por consiguiente,
es un error grave que la economía, en nuestro caso, se sustente en un producto
que no es renovable, es un mal enfoque del manejo de los recursos, y eso no es
responsabilidad de las empresas petroleras, ni de las empresas mineras, sino que
es la consecuencia de una mala administración pública y concepción
económica por desconocimiento y poca visión del manejo de estos
recursos. OMIMEX ha generado y pagado al Estado hasta el año 2003, $146.0 mil millones en regalías y $92.0 mil millones en impuesto de renta, para dar una idea del impacto que pueden tener estos recursos en la economía local. Lo
anterior ha sido la historia de OMIMEX ¿Podría puntualizar unas
conclusiones de la visión hacia el futuro y del desarrollo que tendrá
la empresa en los próximos años? Estamos
muy interesados en el momento actual, y, como respuesta nuestra a la nueva política
que tiene Colombia, en asociarnos con otras empresas establecidas en el país
y también con ECOPETROL, S.A. para asumir mayores riesgos exploratorios
en la búsqueda de hidrocarburos. También compartir activos en producción
o fortalecer negocios en marcha. La
situación que hoy presenta Colombia, hace que las empresas privadas reafirmemos
el apoyo al país, como consecuencia y respuesta lógica a unas nuevas
reglas y políticas establecidas en el nuevo contrato petrolero, implemen-tado
por la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH las cuales son muy competitivas. En conclusión, OMIMEX de Colombia, Ltd. finaliza una década exitosa e inicia una nueva etapa, en donde aspira a ser un actor muy activo en los próximos años, que contribuya a preservar la autosuficiencia del país y continúe siendo un productor importante. Nuestra presencia significa un respaldo y un compromiso total con Colombia y con sus gentes. | |